viernes, 28 de enero de 2011

232.

No importa que te hayas acostumbrado a esa canción, tus lágrimas siguen cayendo.
Yo, que no he saboreado los mismos sentimientos, no comprendo a tu corazón, ¿por qué estremece con su letra?
Y sigues cayendo en el suelo, sintiendo que sólo la música consigue comprenderte. Coges su mano fuerte y pretendes desatar una tormenta para liberar dolor y llanto.
Tus ojos se inyectan de rojo, de la sangre transparente de los sentimientos que matas en tu interior.
Todo es agridulce a tu alrededor y ahora tu entorno está emborronado por la lluvia salada que cae de tus ojos. El aire no consigue alcanzarte, pero aún así consigues apresar algo de él, para sentirte un poco más viva.
¿Qué falla en estos momentos dentro de mi?, consigue gesticular cuando ve que es imposible levantarte a la alegría.
¿Qué puedo hacer si yo he olvidado lo que era llorar por el amor saboreado?
Sólo me queda escribir con la esperanza de que nunca alcances estas palabras, que no conseguiran secar a tu corazón.

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