viernes, 28 de enero de 2011

232.

No importa que te hayas acostumbrado a esa canción, tus lágrimas siguen cayendo.
Yo, que no he saboreado los mismos sentimientos, no comprendo a tu corazón, ¿por qué estremece con su letra?
Y sigues cayendo en el suelo, sintiendo que sólo la música consigue comprenderte. Coges su mano fuerte y pretendes desatar una tormenta para liberar dolor y llanto.
Tus ojos se inyectan de rojo, de la sangre transparente de los sentimientos que matas en tu interior.
Todo es agridulce a tu alrededor y ahora tu entorno está emborronado por la lluvia salada que cae de tus ojos. El aire no consigue alcanzarte, pero aún así consigues apresar algo de él, para sentirte un poco más viva.
¿Qué falla en estos momentos dentro de mi?, consigue gesticular cuando ve que es imposible levantarte a la alegría.
¿Qué puedo hacer si yo he olvidado lo que era llorar por el amor saboreado?
Sólo me queda escribir con la esperanza de que nunca alcances estas palabras, que no conseguiran secar a tu corazón.

miércoles, 12 de enero de 2011

231.

Nadie podrá saber que ocurrió en el verano oculto en el que separasteis vuestros caminos. Te preguntas si podrás olvidarlo.
Muchos labios se mueven y las voces repiten una y otra vez, y vuelves a caer en los recuerdos una y otra vez.
Ruido que no puedes sacar de tu cabeza y sólo puedes gritar.
A mi no me engaña tu fachada, sé que sigues buscándolas con la mirada.
¿Deseas pedir perdón?
No importa que sea lo mismo, siempre recordarás esa campana con un toque especial.
Ese día tu pupitre estaba vacío.
Viniste acompañada y no vacilaste al ver como se hundían puños en sus caras y las hacían llorar.
Nadie podrá saber la razón.
Te aprovechaste de sus debilidades para atacar y todo el mundo te animaba a más. Poca gente te detenía y tus sentías ansias de ganar.
¿Que te pasó por la mente al verlas huir calle abajo, sangrando y llorando?
¿Has ganado? ¿Sientes reconfor cuando los murmullos pasan de unos a otros a tu alrededor?
''Somos humanos, cometemos errores'', pero esa frase no consigue tranquilizarte, porque tu error fue demasiado grande.
Y aunque ahora mismo es como si no hubiera pasado nada, los recuerdos siguen resistiendo al tiempo y alguien podría imaginarse el verano que ocultáis en vuestros ojos. Aún así se te hace raro que vuestras voces no se entrelacen y lo hechas de menos.

lunes, 3 de enero de 2011

230.

Abracé tu corazón cubierto por el aura oscura a la que siempre amaste, aunque acabó por consumirte.
Ahora sólo quiero huir, correr sin fin, alejarme de los paisajes en los que juré oirte reir junto a mi.
Ya no hay nadie que me diga ''por favor, no te vayas'', ni siquiera pude decir adiós al aire, simplemente lo recogí y lo guardé, porque sabia que me haría falta para cuando el aliento me faltara en mi caminata.
Dejaré atrás todos los errores, todas las lágrimas, todo nuestro ruido, eso ya no existe, está duramente enterrado bajo mis pasos acelerados.
No hay dirección en mi futuro, no hay lugar donde volver en los recuerdos.
Aunque esté empezando a tropezar, caiga y quiera morir, me arrastraré hasta el fin, en esta carrera sin sentido en la que me embarqué, guardandote en un collar sobre mi cuello.
Y cuando ya no queda más aire que consumir.
Ni suelo por el que caminar.
Caeré.
Será mi final.
Lloraré lágrimas de impotencia y agarraré con todas mis fuerzas a tu corazón y le susurraré con una rota voz: ''creo que debo morir ya''
Mi boca dibujará una sonrisa que casi no se mantendrá y brillarás entre mis manos. ''Te he estado esperando''
Te dejaré escapar y tu me robarás el último aliento, abandonando un cuerpo débil y frágil, que se convertirá en polvo con el roce del viento.

229.

Me pediste un poco de ruido. Uno que no se pueda callar, para mantenerte despierto a su lado y no caer dormido en el tiempo.
Tu, siempre tan soñador, has viajado por el tiempo cargando con mi ruido, sintiendo que tu espiritu adolescente no desvanecerá, pero el tiempo se ha cansado de esperar.
Sé que no quieres aceptarlo, pero estás dejando caer gritos y lloros por tu camino, malgastando la adolesciencia, abandonando mi voz.
Mi megafono se ha cansado de transmitir mis sonidos, cayendo poco a poco en pedazos. No me das tiempo a arreglarlo y yo ya no puedo gritar más, asi que intento que comprendas que no puedes ser hijo de la madrugada por siempre.
Unamos nuestros gritos en una sinfonía sin fin, corramos calle abajo sin frenos, cogidos de la mano.
El frío viento del tiempo entrará por la cavidad vocal e inundará nuestro cuerpo, cortandonos las cuerdas vocales, enmudeciendo nuestra juventuz.
Pero tu no puedes asimilarlo asi que dejas escapar a tu corazón junto a una lluvia de estrellas que no tiene parada fija, una escapada cubierta de luz, que abre la puerta a un mundo nuevo al que no podemos alcanzar, pero yo estaré por siempre viendote desde abajo, llorando mis propias estrellas fugaces sobre mi sonrisa, la luna.