jueves, 25 de noviembre de 2010

222.

¿Puedes sentir el vacío bajo tus pies? Agarrate, la caída solo acaba de empezar.
Siente como la presión quema tu rostro, siente como el aire arranca tu piel como si fuese líquida. ¿Sientes el dolor de las gotas de tu sangre contra el suelo?
Tus cuerdas vocales han sido cortadas, no puedes hacer vibrar un grito de dolor en la cavidad hueca. Solo eres un espectro más, no esperes un trato especial ni adelantes palabras, solo empeorarás hasta chocar.
Tus huesos son polvo entre dientes, cada célula es fundida por el ácido de la saliva.
¡Cuan exicitante es el dolor del fuego del extasis pegado a tu piel, quemando cada poro!
Déjate recomponer lentamente por el frío invierno, abandonada en una habitación, llena de los ecos incendiados de agonía y silencio.
¿Puedes oir mi error ahora?

martes, 23 de noviembre de 2010

221.

¿Puedes percibir lo impotente que me siento al no poder revivir por completo? Sólo puedo adormecer la muerte en mi felicidad pero siempre logra revivir.
Cada palabra y sonido se vuelve tétrico en mi boca.
El invierno agrieta mi voz y corta mis labios, congela mi cuerpo y hace que me sienta más vulnerable ante el tiempo que recorre cada milimetro que avanzo por mi vida. Me asusta condenar cada movimiento que hago a estar grabado en la eternidad de una vida inmortal.
Lo más triste de este cuerpo es que nunca podrá cambiar, aunque esté cansada de pudrirme, aún no entiendo por que me aferro a algo tan repugnante. Un cuerpo cargado de hipocresía, pura mentira envenenada por pensamientos pesimistas.

220.

Seguramente nunca podrás recodar mi cara entre toda la multitud pero yo aún conservo ese pequeño trozo de hoja que rompiste para decirme a que hora debía estar en el nº 19 de la calle que recorro cada día con la esperanza de encontrarte.

219.

Aún recuerdo mi habitación vacía, cuando dormía en el duro suelo. Hecho de menos a mis libros amontonados a mi alrededor, como si velaran por mis sueños, escondiendo entre sus hojas los mundos a los que quiero ir.

sábado, 13 de noviembre de 2010

218.

Please, show me your smile.

217.

¿Nunca has caido en la cuenta de que te gusta llorar?
Te encanta ahogarte por falta de aire mientras cantas canciones que te rompen.
Te encanta decirles a los que te intentan ayudar que se vayan, que su intento es en vano.
Te encanta que te duela la cabeza y no sentir hambre hasta que pasan 22 horas de por medio.
Te encanta sentir como no puedes parar de derramar lágrimas, sin poder retenerlas.
Te encanta sollozar.
Te encanta mirarte al espejo y ver el color verde de tus ojos rodeado de rojo.
Te encanta ver la cara tan inocente que se te queda, amorotonada.
Te encanta ver que eres incapaz de sonreir y eso hace que llores más.
Te encantas rota y bañada en sentimientos en los que no se incluyen la euforia y el amor.

jueves, 11 de noviembre de 2010

216.

Ahora que el castillo se ha derrumbado y el sentido de vivir a desaparecido, ¿a donde puedo huir? Se han borrado todos los caminos correctos, ahora todo se ha tornado oscuro.
Cada paso que doy, está manchado por los errores del pasado y salpico la sangre de las mentiras que asesiné en la memoria. Esto duele. ¿Hacia donde caminar? Nadie me espera, ni espera nada de mi.
Aún recuerdo la triste melodía de las risas, lejanas y casi desvanecidas que secan el más minimo rastro de añoranza.
No puedo refugiar mi piel herida bajo el refugio donde siempre me escondía y fingía el día en mi mente, borrando cualquier paso fallido, sanando mi miedo a quedar atrapada entre los esclavos de la soledad.

lunes, 1 de noviembre de 2010

215.

Tu que tienes el don de la palabra, haz que caiga en una habitación desconocida que se adapte a tu imaginación y describe mis movimientos, me ofrezco como marioneta en tu historia. Describe como es mi sonrisa y a que saben mis lagrimas, añade amor en mi y borra el miedo. Sé mi guía por tu mente.
No olvides proporcionarme el arma que son las palabras y de sostenerme con la música que transportan los cascos por tus orejas, yo caminaré a su son.
Crea alguien que haga que no pueda reprimir sonreir y alguien que cree ira en mi.
Describe lo testaruda que soy, lo cabezota, lo egoista y orgullosa. Describe a alguien que pueda soportarme.
Decide como muero, describe que me pasa por la cabeza, si rezaré o simplemente aceptaré que la música ya no está conmigo y tu te has cansado de seguir.

214.

Toma las cartas de este juego y corta tu piel con ellas. Siempre quieres aparentar rota.
Frente al espejo maquillate las heridas y ponte lentillas llorosas, cubre tu rostro e invita a que los demás descubran lo sola que te sientes.
Te ves atractiva sin sonrisa y preciosa con los ojos rojos bebiendo las lágrimas que te obligas a derramar.
Ahora que todos estan cautivados por la culpa y el remordimiento, saca el as bajo tu sombrero de copa y déjalo sobre la mesa, el diamante cortara cualquier vinculo con tu alrededor. Llevate todas esas monedas brillantes, te has ganado toda la atención que ansiabas y eres reina de todas las lágrimas.
¿Qué harás cuando la presión de culpa te corte en pedazos?
Desnudate, sientate en la bañera y olvidate de respirar, bañando el agua de rojo.

213.

Débilmente dejate caer al suelo, tus pies tiemblan, no pueden dar un paso más en este vals.
El tocadiscos que inunda la habitación con ambiente infernal, arrastralo al suelo y silencialo con el roce de un traspies.
Quitate el antifaz, que la soledad reconozca tu rostro. Quitate el sombrero, no mueras como el caballero que deseaste que cogiera tu mano, solo es comida para lágrimas.
El amanecer nunca llega a las ventanas de tu mansión, la luna te deslumbra y te atormenta. Deseas estar en todos lados como su luz, acariciar la piel y sentir como el mundo desea llegar a ti.
Fusionate con tus sueños y déjate consumir.

212.

Un susurro que atrae hasta los más angustiosos sentimientos ahorca las heridas. ''Cogeme la mano, arrastrame al mundo de la luz''.
Lentamente entra en la habitación de las marionetas y pide amor. Acaricia sus rostros y dibuja sonrisas en ellas, que no pueden elegir que sentimientos sentir. Tomalas entre tus brazos y dales calor, abriga a la madera con dulces vestidos de seda de la que provoca al demonio de la sed, finge bailar con ellas y que la fiesta no termine.
Sientate en el trono, admira cada rasgo a tu alrededor. Admira todas esas sombras que temen a tu mente, todos los rostros manchados de pintura barata. Sus ojos se deshacen y sus sonrisas se desgastan con el roce del polvo. Ofreceles tu vida, no vale la pena si no tienes a quien te recostruya.
Atenta al murmullo de sus articulaciones que sueñan con huir de ti.