miércoles, 25 de enero de 2012

236.

A veces me pregunto que es lo que hago mal, ¿por qué lo que pienso y siento no les llegará? Quizás es que no hablo alto, quizás es que no logro mantenerlo fuerte.
Hay millones de expresiones y formas de transmitir un pensamiento, ¿cuales son las correctas para que lo comprendáis?
No me digais lo que no me importa, no me digais lo que disfruto. Yo he escrito cada paso y he sentido cada peso de mis errores, no tenéis derecho a decir que no me arrepiento.
Lo he malgastado todo y he hechado a perder horas y horas que no volveré a tener, no me digais lo que he querido y no he querido hacer cuando sólo os habéis dado cuenta al final. Lo he vivido, lo he sufrido, soy la que llora y se arrepiente, no quiero una lista de falsas acusaciones, si de verdad creeiss que podeis ayudarme empezad a escucharme y no sustituirme con vuestra verdad.
Perdonadme si no soy todo lo sociable, lista y amigable que debería, perdonadme si soy demasiado rara y me atraganto con las palabras, perdonadme si no destaco en nada que pueda atraer la atención. Sé todo lo que pensáis que es la verdad. Perdonad si soy amenazada y a sido mi culpa por ser un blanco fácil. Perdonad si me he encerrado y me da miedo salir. Perdonad si no sé como empezar pero si como terminar aunque acabe mal. Perdonad si a veces dudo de lo que pienso o siento. Perdonad si me ato mucho a lo que no debería.
Lo siento, lo siento, lo siento.
Siento que no veáis que hay en mi mente, siento que no veáis tras mis risas y sonrisas fáciles, siento esconderlo demasiado bien.
Parece que nadie entiende que quiero cambiar y no estoy hecha para ello, que necesito un soporte fuerte para que no me arrepienta y comience a faltar a mi palabra.

235.

Hace mucho tiempo que me quedé atrás, ¿debo intentar alcanzarlos? ¿Es allí dónde pertenezco? Pierdo el tiempo pensando en que ya no me queda el suficiente para quedarme parada pensando pero no logro decidir.
Letras de humo salen de sus bocas formando una gran nube que me afixia y hace a mis ojos llorar. Siento que la garganta me arde, me estoy contaminando de pensamientos ajenos asi que para protegerme me agacharé y me sentaré en el suelo y me protegeré la cara con mi temblorosas manos.
Me quedaré y pensaré aunque el tiempo se escape y en el solo marque pasos erroneos que mi mente parece no poder olvidar.
Apriento mis dientes e incluso aprisiono entre ellos mi labio inferior ya abusado de nerviosismos y aburrimiento. Con mis manos en el suelo logro darme el impulso para ponerme en pie. ¿Esto estará bien? Quizás vaya a arrepentirme pero será una forma de sobrevivir.
Libero mi labio y tomo aire, toso secamente, me olvidé del humo por un momento. Abro la boca e intento infectar el humo con el mio propio. Por un momento lo veo blanco pero entonces, ¿por qué sólo parece oscurecer al otro? Mierda, no puedo dar un paso atrás.
Apriento los puños hasta que mis nudillos son blancos y mis uñas hacen heridas en las palmas de mis manos.
'Tsé' es lo único que sale de mi boca y comienzo a correr.
Sus espaldas han crecido desde la última vez que las vi. Niego con la cabeza, los alcanzaré.
Sin dejar de liberar mi humo consigo acercarme pero duras a penas puedo mantener su ritmo.
Ellos caminan, yo corro con todas mis fuerzas y aún así, no llego ni a la mitad del grupo.
De repente todos frenan. Por un momento sonrío y logro mezclarme en el grupo. Todos respiran profundamente y comienzan a hablar y reir entre ellos. Mi sonrisa se tambalea por un momento. ¿Lo he logrado?
Uno. Dos. Tres... Diez. Once. Doce... Treinta. Cuarenta. Cincuenta... Poco a poco y con sus manos derechas sujetando sus pomulos suavemente se vuelven hacia a mi
Sonrío nerviosamente a toda la atención e intento recibir respuestas a todo lo que digo. Ellos sonríen suavemente e inclinan su cabeza levemente.
¿Qué es esa mirada...? ¿Por qué es tan triste y familiar?
Ah...
Lastima.
Mi sonrisa flaquea y pierde todo el sentimiento de esperanza. Mi mirada directamente viaja a mis pies.
'Lo siento' me murmuro a mi misma. 'Lo he vuelto a torcer todo'
Alcé la mirada, dispuesta a tomar mi lugar atrás, en el suelo y protegiendome, pero mi cuerpo se paraliza y mi ojos se agrandan.
Sus dedos presionaron suavemente y un desagradable ruido de desencajamiento se hace un lugar temporal en el silencio y un lugar eterno en mi mente.
Sus manos no dudaron al mover su piel de plastico hacia al lado, mostrando la verdadera carne.
Sonrisas. Sonrisas sádicas y aterradoras.
Sus ojos convertidos en casi rendijas divertidas.
Mis rodillas flojean y caigo al suelo, observando miedosa mi alrededor.
Sus labios se abrieron y un humo morado descendió a ras de su cuerpo, arrastrandose elegantemente por el suelo hasta mi posición.
Risas y cientos de pasos a unisono. Pero no se alejan. Fue un paso hacia atrás. Sólo quieren observar sin ser dañados, aunque, ¿hay esa posibilidad?
El humo trepa y mis ojos vuelven a empañarse, pero no es como antes. Esta vez las lágrimas caen casi sin necesidad de pestañear.
El humo se filtra por mi boca entre abierta y mi nariz, pero no se dentiene y sube hasta mis ojos, entrando en mi cuerpo por rendijas inexistente a mi vista.
Duele, todo duele. Todo lo fisico y psicológico duele.
Mis ojos escucecen y lagrimean más y termino de desplomarme en el suelo.
Pasos y risas lejanas, y aunque el humo parece desvanecerse lentamente de mi alrededor, en mi cuerpo no desaparece.
A duras penas consigo formar una sonrisa mientras interiormente lucho contra la nueva intóxicación.