lunes, 1 de noviembre de 2010

212.

Un susurro que atrae hasta los más angustiosos sentimientos ahorca las heridas. ''Cogeme la mano, arrastrame al mundo de la luz''.
Lentamente entra en la habitación de las marionetas y pide amor. Acaricia sus rostros y dibuja sonrisas en ellas, que no pueden elegir que sentimientos sentir. Tomalas entre tus brazos y dales calor, abriga a la madera con dulces vestidos de seda de la que provoca al demonio de la sed, finge bailar con ellas y que la fiesta no termine.
Sientate en el trono, admira cada rasgo a tu alrededor. Admira todas esas sombras que temen a tu mente, todos los rostros manchados de pintura barata. Sus ojos se deshacen y sus sonrisas se desgastan con el roce del polvo. Ofreceles tu vida, no vale la pena si no tienes a quien te recostruya.
Atenta al murmullo de sus articulaciones que sueñan con huir de ti.

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