Un susurro que atrae hasta los más angustiosos sentimientos ahorca las heridas. ''Cogeme la mano, arrastrame al mundo de la luz''.
Lentamente entra en la habitación de las marionetas y pide amor. Acaricia sus rostros y dibuja sonrisas en ellas, que no pueden elegir que sentimientos sentir. Tomalas entre tus brazos y dales calor, abriga a la madera con dulces vestidos de seda de la que provoca al demonio de la sed, finge bailar con ellas y que la fiesta no termine.
Sientate en el trono, admira cada rasgo a tu alrededor. Admira todas esas sombras que temen a tu mente, todos los rostros manchados de pintura barata. Sus ojos se deshacen y sus sonrisas se desgastan con el roce del polvo. Ofreceles tu vida, no vale la pena si no tienes a quien te recostruya.
Atenta al murmullo de sus articulaciones que sueñan con huir de ti.
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