viernes, 17 de diciembre de 2010

225.

No sé cuantas veces te lo he preguntado, pero, ¿cuando fue que todo se empezó a derrumbar? Sigo sin entenderlo.
¿Fue el sentimiento o fui yo de alguna manera abandonandome a merced de mi único y verdadero amor, el orgullo?
Sigo queriendo dejarlo, porque me maltrata de una manera sobre humana.
No le basta maltratarme psicológicamente, no le importa llenarme de heridas, no le duele verme vendada derramando gotas por mis mejillas a las que no llego a comprender.
Este amor le ha puesto fecha de caducidad a mis ganas de intentar, a mis esperanzas y a mi parte optimista. Espero poder disfrutar las pocas horas que le quedan siendo sanos con alguien, no quiero verme otra vez sola, llorando en el funeral de lo que era parte de mi.
¿Cuánto queda hasta que yo misma me caduque? Espero tu juicio como si no hubiera otra cosa en mi futuro.
¿Cuándo pondrás fin al pésimismo? Parece ser lo único vulnerable a ti.
Antes era fácil olvidarme de todo este embrollo. ¿Sabes que aunque te odie me haces falta? Y me vuelvo a preguntar si me recordarás haciendo el imbécil para que me confieses que te hecho reir. Odio esa persona que era, te odio a ti y odio a esa parte mi pasado, pero la quiero recuperar.

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