Encerrada en una caja oscura, siendo absorvida por mis pecados, ¿cuando tiempo podré aguantar?
Aunque la luz me alumbre desde alguna rendija forjada, no me siento real y a veces no siento ni el miedo a la oscuridad que me apresa cada día.
No hay nada a mi alrededor y sólo puedo estar tirada en el suelo esperando la respuesta y el corazón que sea capaz de acogerme.
¿Alguien puede oirme dentro de miserable caja? Estoy encerrada, estoy apresada.
A veces siento como la llave cruje, intentando descrifrar el cerrojo.
Vueltas y vueltas, crujidos y crujidos, sellada, abierta, aquí dentro es lo mismo.
¿Cuantas vueltas debo dar para poder liberarme de mi estupido orgullo, de mi ira, de mi angustia?
No importa cuantas veces logre gritar o lamentarme, seguiré siendo absorvida por los recuerdos.
No importa cuantas veces tenga la esperanza de que la luz se agrande, siempre queda el eco de la oscuridad acechando para atraparme.
¿De que sirve correr si no hay lugar donde pueda refugiarme? No tengo ningún lugar al que donde darle un feliz final a esta historia.
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