viernes, 24 de septiembre de 2010

200.

Todo ha perdido el sentido, el tiempo se ha llevado lo conocido. Estoy como perdida en la rutina que conozco, nunca cambia.
No encuentro la forma de describir mi bipolaridad. Todo me deja en blanco y me siento indefensa, no puedo sacar el peso muerto de mi cuerpo y siento que todo me ataca y sin previo aviso, pierdo la voz y la capacidad de entender las cosas.
Ya no sé a que me refiero cuando pienso que estoy sola, sé que tengo a una persona maravillosa a mi lado, aunque viva a horas de mi y a veces, cuando necesito un abrazo, deba recurrir a saborear una ciega esperanza de tenerla entre mis brazos. Pero siento todo vacío.
No sé que más necesito. No sé que me roba la parte que siento hueca.
Esta situación es siempre cómo un punto muerto, por el que, tras pasar la fase de no poder evitar sonreir y pensar en lo anormal que es que unas simples que ni siquiera comprendo me hagan ser feliz, acabo llorando por razones que nunca me entran en la cabeza.
Nunca debí haberme interesado en ti. Nunca debí intentar conocerte mejor. Ahora es... insoportable. Es imposible apartarte de mi, todo lo que veo a mi alrededor, de alguna manera llego a relacionarlo contigo. Tu voz me hace sentir mejor persona, me hace sentir asquerosamente bien, cómo si hechara toda la mierda fuera, pero después... todo vuelve, de golpe y me odio a mi misma. Quiero morirme. Me recuerda todas las equivocaciones, todos mis defectos.
Y quiero apargarlo todo y esconderme bajo el agua de la ducha. Sentarme en el marmol y dejar que el agua limpie mi mente de manera que me haga sentir sin daños, nueva.
Pero... ¿de verdad quiero frenarte ahora?

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