domingo, 19 de septiembre de 2010

190.

Bueno, empezaría con las palabras inútiles de siempre pero volvería a mentir a la parte pura de mi mente. Mi parte hipócrita volvería a vencer. Todo volvería a ser lo típico.
Decir cuanto odio amarle en un mundo que no alcanzaré. Decir lo vacía que me siento en una soledad torturadora. Intentar mentirme diciendo que puedo superar mi orgullo. Estoy tan cansada de estos típicos sentimientos pero no tengo a nadie que los pueda cambiar.
Todo a mi alrededor es un hueco vacío que no puede ser llenado, todo en él es eco, no puede ser fuerte y real.
Odio las horas que se comieron mi inociencia y me dejaron frente al odio, la frialdad y la verdad. Ahora cada típica palabra que lleve la verdad en ella es dinamita, queda grabada con una cicatriz infectada en un cerebro confundido.
Yo sólo puedo sangrar veneno, mentiras, puras lágrimas, rojo incendiado de hipocresía.

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