martes, 14 de septiembre de 2010

189.

Estos días estan vacíos, sin sentimientos que expresar a través de unos ojos que siempre mienten. Mi boca está vacía de palabras. Últimamente mi cuerpo sólo sirve para capturar el aire, que desea salir desesperadamente para buscar algo puro. A estas altas horas de la noche mis ojos solo sirven para liberar lágrimas pesadas, ayudados por los empujones de una dulce y melancólica canción, guiando cada gota al compás por mis mejillas al rojo vivo.
Siento que a veces, él susurra sólo para mis oidos. Esta mentira se mantiene ardiente en un corazón que ansia, pues todo en él es sólo un eco a trapado en las venas huecas.
Resuena en mi cuerpo la voz que admiro. La voz que no me pertenece. La voz que salva y libera... la voz que confunde mi camino. La voz me hace prisionera del mundo. La voz que busca en mi cuerpo la manera de llevarme a una locura dolorosa.
Quiero silencio, quiero esa voz como único ruido en mis oidos. Quiero apagarla, quiero mantenerla en mi cabeza. Pero suavemente, se va. Algo en mi me vuelve a traicionar. Algo en mi me vuelve a salvar.
Y mis lágrimas intentan borrar cualquier rastro de lo que me llenó una vez... aunque vuelve a mi sin detenerse, pues se mantiene latente hasta en el más profundo de los silencios.

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