
Me siento impotente ante el tiempo. Corroe todo lo que más deseo hasta pudrirlo.
Por un momento, su aliento recorre mi cuerpo, apagando cada rincón sin vida.
No puedo evitar los finales y mucho menos la muerte, pero daría toda la vida que me queda por delante por un misero segundo más.
Cada movimiento de la aguja hace amenuar la llama que queda dentro de vosotros y nadie la puede avivar.
Casi me siento egoista cuando deseo que algún indente os obligue a retroceder y a luchar de nuevo, dandome tiempo para mentalizarme, aunque realmente no lo haría y me destrozaría igual.
Quiero morirme y dejar de ver el tiempo.
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