Abrigada por la fría luz de la pantalla observo todas las fotos que tengo de ti, preguntandome si algún día podré deshacerme de ellas. Puedo hacerme creer que no te necesito, pero a través del cristal puedo sentir que me hundo en la mirada que muestras ante la camara. Si algún día intento librarme de tu voz degollame antes de que caiga al suelo, porque soy capaz de admitir que me sujeto a ella más de lo que la razón me recomienda.
Me juro a mi misma que voy a dejar este vicio vacío al lado de todo lo que no me importa, pero estás en mi camino.
Cuando intento que llegue mi voz hasta a ti para decirte que no me importas, me apago y todas las mentiras sujetadas por esa caen sobre mi y aunque sé que nunca estarás ahí para mi, no me importa seguir admitiendome que te amo.
Esta fría adicción congela mis venas y cuando pienso que puede morir la convierto en veneno y comienzo a sangrar.
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