Subí pesadamente hasta la habitación de mi hermana, ella dormía placidamente en su cama, abrazada a su muñeco de Bob Esponja. Me senté en la silla de ruedas frente a su escritorio, intentando no hacer ruido, pero la silla me odia y hizo un estruendo tremendo. Miré nerviosa a mi hermana, pero la poca luz que asomaba por su ventana no me dejaba divisar bien sus ojos, asi que no sabía si dormía o se había despertado. Fuera como fuese, las lágrimas no tardaron en asomarse por mis ojos, asi que me crucé de brazos sobre la mesa y apoyé mi cabeza en ellos, mirando las demás casas de mi barrio sin nombre. El cielo ya se tornaba oscuro y se mezclaba con la luz anaranjada de las farolas.
Tomé aire temerosa y entrecortardamente, rompiendo a llorar de nuevo. Observé a mi hermana y juraría que vi un brillo en sus ojos, pero mi vista empapada no me dejaba saberlo con claridad. Me levanté y abandoné la habitación para irme al comedor y fingir ver la televisión.
Al poco rato bajó mi hermana y me hizo prometerle que no lloraría más.
Siento a ver estado rompiendo la promesa hasta esta mañana, creo que ahora la puedo mantener, solo dame un tiempo para dejar de existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario