Creo que nunca sabré porque me puse de esa forma. Si era por el dolor intenso de barriga o simplemente el pensamiento de estar perdiendo o haber perdido definitivamente alguien importante solo por mi egoismo y falta de luces. En ese momento solo podía retorcerme en la cama llorando desesperada, tapandome la cara con una manta intentando esconder mis gritos y sollozos.
Hoy vuelvo a tener los mismo dolores, pero no tengo ganas de llorar, ni siquiera de respirar... creo que hasta me cuesta que mi corazón siga latiendo a la vez que escribo esto y respiro.
Pero supongo que está bien, siempre habrá otro día para olvidar todo.
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