Mis ojos se encuentran en crisis de lágrimas, secos y marchitos después de haber malgastado todas sus reservas.
Arrastrandome hasta lo que me puede salvar, sin fuerzas para caminar, me deshidrato lentamente en la verdad, dejandome inundar por tus palabras.
Nunca creí en ''por siempre'' pero, como ella me dijo una vez, es mi caracter lo único que me hace caer.
Todo se escapa de mis manos y yo me quedo presa en mis pensamientos.
La promesa está destrozada, maltratada, apuñalada, acribillada, son simples restos de lo que creí alguna vez verdad, pero aunque nuestro trato acabe y llegue a olvidarte por un momento, siempre mantendré viva una llama en la oscuridad, para que me puedas encontrar siempre que quieras escupir todos los problemas que te rodean.
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