|Palabras, palabras, palabras.|
Es extraño ver como te hundes en una felicidad desconocida. ¿Y sabeis que? Hoy he descubierto que nací sin destino, que los globos rojos que alguna vez lancé al cielo se llevan mi infacia cada vez mas lejos por el cielo y algún día explotaran.
Metí la mano en el cielo y lo único que hice fue caer a un lugar distino al de los demas, quedando frágil e imperfecta. La banda sonora de mi vida, sigue acariciando mis sentidos, aterciopelada con una guitarra desafinada.
Siempre deseé una felicidad que no estaba a mi alcance y las personas que yo creía perfectas, no eran tan perfectas, y traicionan. Nunca pensaré mas en la palabra siempre, porque ya no existe en mi vida, para mi ya nada es para siempre, todo tiene su comienzo corto y su final inesperado. Me río de lo tonta que soy. Me tapo los ojos con una venda para no ver las mentiras que me rodean y volver a caer en sus juegos con los que consigo rozar con las yemas de mis dedos la felicidad.
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